
Abuso sexual Infantil
Algunos conocimientos teóricos
Dra. Olga Marega.
El abuso sexual infantil
esta descrito como una intromisión en la sexualidad de
la infancia cuando una persona se involucra
en actividades con un menor cuya finalidad es excitar
o excitase sexualmente, imponiéndole esta relación.
Aunque todos reconocen la importancia y la gravedad del tema, el abuso sexual
infantil es uno de los tópicos más complejos para abordar, especialmente desde
el punto de vista pedagógico debido a que tiene muchas connotaciones relacionadas
con el ámbito personal y familiar. El mayor porcentaje de los casos se observa
en el seno de la familia y las amistades de la victima, y los adultos “no
sabemos ni queremos” hablar de “este tipo de riesgo”. Es fácil recomendar
a un hijo/a, a un alumno/ a que no acepte la invitación de un extraño, que
no suba a un auto de un desconocido.
Pero como los prevenimos de las personas de su confianza?
El tema se puede analizar desde distintos puntos de vista. Antropológico,
estudiando como a lo largo de la historia esta práctica es una constante en
todas las culturas, en todos los tiempos, con su correspondiente bagaje
de diferentes significados y matices. Desde un aspecto clínico, describiendo
las distintas consecuencias psicológicas, físicas y sexuales que a corto,
mediano, y largo plazo sufren las victimas inocentes de este especial tipo
de mal trato. En el área psicosocial podemos analizar el texto y el
contexto, donde las tramas vinculares pueden lograr una salida hacia un proyecto
en común, o pueden repetir mandatos y subjetividades sociales. Y también desde
el aspecto legal, y educativo, podríamos dar lugar al análisis de
fortalezas y debilidades que nos contienen y/o detienen.
Considero que el aspecto educativo orientado a la prevención
y detección del ASI, es uno los tópicos que mas nos corresponde a los padres,
a los profesionales de la salud y de la educación, ya que somos quienes
mas en contacto estamos con los niños/as, y nos corresponde hacernos responsables
de su evitación.
Para abordar este delicado tema con los niños/as, es necesario que los
adultos podamos internalizar situaciones, escenas reales o imaginarias
primero “en nosotros”, para poder comprender en profundidad el daño
y el dolor, de los que fueron, de los que son, y de los que, mal que nos
pese, seguirán siendo sometidos e indefensos “padecientes” de esta cruel
realidad.
El aprendizaje intelectual de la temática es muy importante,
ya que los conocimientos brindan el soporte necesario para instrumentar las
herramientas adecuadas y poder relacionar el contenido y la metodología según
la edad psicosexual del alumnado. Pero no debemos olvidar que en el campo
de la sexualidad resulta insuficiente si no tomamos contacto con nuestras
propias emociones, con nuestros significados, con nuestra propia sensibilidad
y subjetividad; y especialmente con nuestras actitudes.
La verdadera toma de conciencia se hace cuando nos conectamos con
los afectos, desde el lugar que ocupa la intimidad de la persona,
porque allí esta su historia de vida, y ésta es la que sostiene la impronta
individual que cada uno tiene para ver y transitar situaciones relacionadas
con la sexualidad.
El aprendizaje emocional se impone como una necesidad, para
que los adultos (docentes, padres, profesionales de la salud, etc) comprometidos
con la tarea de hacer educación sexual instrumenten un mensaje creíble, seguro,
y confiable.
Para poder realizar una efectiva prevención con los niños/as sobre la temática
del abuso sexual infantil, necesitamos en primer lugar poder vivenciar
nosotros las dificultades que nos limitan este aprendizaje; de esa manera
podemos transmitir los conocimientos y las experiencias de una manera más
efectiva y convincente. Para ello deberíamos hacer una revisión sobre nuestra
sexualidad, evaluar no solo la información que tengamos sobres los distintos
tópicos que se pueden enseñar, sino hacer una mirada a nuestros propios
significados, a nuestra propia simbología relacionada con la sexualidad,
la historia de nuestra vida, y nuestras habilidades sociales. Consideramos
indispensable la formación de los docentes, especialmente en ámbitos
vivenciales como los talleres.
Sabemos que en el área de la sexualidad “el Curriculum oculto” que
tiene internalizado cada uno de nosotros a través de las actitudes y mandatos
culturalmente aprendidos, es preponderante a la hora de realizar una enseñanza
sobre las conductas humanas. Por lo tanto, los adultos embarcados en este
compromiso educativo, formativo de valores, deberán ser muy cuidadosos de
vigilar la infiltración de sus propios prejuicios y temores, a la hora de
enseñar comportamientos vinculados con la sexualidad.
La tarea no es fácil, pero es nuestra responsabilidad hacerla dentro de
un marco donde se respete el sano desarrollo de la personalidad sexuada
de los niños y niñas que están amparados bajo el manto de nuestra seguridad
y confianza.
Hay mucho más para aprender de lo que aquí esta escrito, y también hay otras
modalidades pedagógicas que se pueden aplicar para trabajar
el tema con docentes, con padres, y fundamentalmente
con los destinatarios principales de este esfuerzo: los
pequeños bajitos/as que se merecen el mayor de nuestro
cuidado y respeto.
El abuso sexual puede generar en la victimas
graves consecuencias emocionales y sociales tales como la desconfianza,
el temor, la culpa, una socialización sexual traumática, estigmatización,
confusión de roles dentro de la familia o en la relación con las diferentes
edades, comunicación falseada condicionada por el secreto.
Los efectos negativos en el niño /a abusado
se manifiestan a corto o a largo plazo, según la magnitud del impacto que
haya ocasionado en la víctima. Muchas veces se muestran actitudes desajustadas
para el comportamiento habitual de un niño o de una niña en forma inmediata
a los hechos abusivos. La presencia de enuresis ( hacer pis en la cama) cuando
antes había control de esfínteres, la presencia de pesadillas, temores aparentemente
injustificados, la presencia de lenguaje de connotación sexual o erótica,
llantos injustificados, aislamientos, tristeza, desgano, indiferencia, rechazo
ante alguna persona del seno familiar o del circulo habitual de las amistades,
etc. Cualquier habito nuevo, inadecuado, o injustificado puede ser el emergente
de la situación. Por tal motivo, los adultos que estén en contacto y perciban
algún cambio en la conducta habitual de ese niño/a no deben dejar de atender
el hecho y proceder a investigar teniendo en cuenta los recaudos necesarios
para lograr la rotura del silencio en un clima de total contención, seguridad
y confianza.
Los efectos a largo plazo se relacionan con la
formación de una personalidad insegura, asertiva, o violenta, con incapacidad
de iniciar o mantener relaciones afectivas y/o eróticas estables durante
la adultez. También hay lugar para las disfunciones sexuales. Estas pueden
variar desde una incapacidad para lograr la excitación sexual, falta de deseo,
anorgasmia, vaginismo, trastornos con la intimidad, y en casos extremos fobias
sexuales.
La información, la comunicación, el desarrollo
de habilidades sociales y la promoción de habilidades de protección, son
los pilares de la prevención. Enseñarles a los niños/as a reconocer las estrategias
que algunas personas utilizan para obtener algo para su beneficio personal
es una de las herramientas básicas de protección.
La forma de enseñar cada uno
de estos pilares debe respetar cuidadosamente la edad de
desarrollo psicosexual del niño /a vigilando su nivel de
comprensión. Existen recursos metodológicos diseñados para
cada uno de ellos, que deben ser exquisitamente respetados
para no dañar la sensibilidad y pureza emocional de los
mas pequeños/as.