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Intimidad
Dra. Olga Marega
El concepto de intimidad abarca un amplio territorio mas
emocional que corporal, limitado por sutiles fronteras que
cada individuo elige como propia, en cualquier tipo de relación
humana.
El primer requisito que una persona necesita para compartir
intimidad con los demás, es ser intimo con uno mismo.
¿Que significa esto?
Para ser íntimos con otras personas, para sentir que en una
relación de pareja, o de amistad, o familiar, tenemos intimidad,
primero necesitamos saber quienes somos, que sentimos,
que pensamos, cuales son nuestros valores, que es importante
para nosotros, y que es lo que queremos en la vida. Parece
una obviedad, pero vale la pena recordarlo. Si nosotros no
sabemos estas cosas acerca de nosotros, nunca podremos compartirlas
con otras personas, y tampoco podremos valorarlas en los demás.
Muchas personas no saben que cosas las dañan, les dan temor,
las enojan, las hace sentir solas, o que les causa felicidad.
La verdadera intimidad es un proceso que requiere su
propio tiempo y no debe ser forzado. Es un proceso de
conocer y ser conocido, y para que se pueda vivir en plenitud
exige apertura, honestidad, responsabilidad, respeto y
humildad entre las personas que están cultivando este precioso
tesoro en cualquier tipo de relación humana. Si una persona
se comporta como si fuera el centro del universo, no le dará
espacio a la otra para que pueda expresar sus emociones y
sentimientos en un clima de confianza y seguridad.
La intimidad entre dos personas no se relaciona con el tiempo
que tienen en la relación, sino con la calidad de lo compartido.
Las personas hacen una rápida y temprana lectura emocional
del clima que le brinda una relación. “te dejo entrar”,
“me dejo conocer”, “hasta donde dejo que me conozcas”.
La intimidad no es estática, esta siempre moviéndose de un
nivel a otro según como oscile nuestra sensación de comodidad
emocional con la otra persona. Es como una energía que fluye
sin barreras. No puede ser controlada o producida a voluntad,
es como un sentimiento, nace o no nace. Esta presente entre
dos personas si se dan las condiciones para que aparezca.
Definiendo a la intimidad como un continuo que va desde un
mínimo a un máximo en el cuál dos personas comparten un acercamiento
corporal y / o emocional, podemos encontrar distintos niveles.
En un nivel mínimo la magnitud del acercamiento es escasa,
mientras en un nivel máximo la magnitud del acercamiento es
extrema.
El nivel de intimidad entre dos personas debería ser adecuado
cuando ambos están conformes de estar en un mismo nivel,
es decir hay un respeto mutuo por la voluntad del otro. Es
necesario saber que en una relación ambos pueden desear
estar en diferentes lugares del espectro.
Es importante tomar conciencia que uno es responsable
acerca del nivel de intimidad que tiene en una relación.
Esta concepción es válida para cualquier tipo de relación
humana, pero donde adquiere realmente importancia es en las
relaciones eróticosexuales.
La pareja también es responsable de cercar y cuidar su
intimidad evitando que ese tiempo de atención para los
dos, sea reemplazado por otros.
Existen muchas circunstancias ajenas a la pareja: familiares,
laborales y sociales que explicita o sutilmente afectan su
intimidad emocional y corporal y consecuentemente sus vivencias
sexuales.
Una dificultad importante para la vida sexual de una pareja
es la presencia de los hijos, especialmente cuando tienen
escasa edad y requieren de un cuidado y atención extrema.
La pareja debe estar atenta del potencial riesgo de dañar
su erotismo y consecuentemente su estabilidad familiar, y
tratar por todos los medios posibles de preservar la calidad
del tiempo compartido para resguardar su intimidad. Dejar
tiempo para el dialogo es un requisito fundamental para mantener
la intimidad de la pareja. Dejar espacio para la seducción,
para la ternura, para las caricias, o simplemente para compartir
un abrazo en el cual cada uno pueda sentirse pleno en un acto
renovado de entrega y unión.
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