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Lenguaje erótico.
Dra. Olga Marega
El lenguaje ( lengua:del latin. Linguagium) es un conjunto
de sonidos articulados mediante los cuales el hombre manifiesta
lo que piensa o siente. Esta definición se refiere estrictamente
al lenguaje verbal, pero también sabemos que los humanos
tenemos otra maravillosa forma de comunicación a través de
las actitudes y mensajes que queremos expresar con nuestro
cuerpo.
Esta forma de lenguaje “para verbal” o “no verbal”, nos
permite comunicar a través de nuestros sentidos todo lo que
queremos, sentimos, y pensamos.
Si trasladamos esta capacidad humana al campo del erotismo
podremos enriquecer nuestra sexualidad educando nuestros
sentidos para el placer sensual y poder comunicarnos
eróticamente con nuestra pareja, expresando sensaciones
y sentimientos.
Nuestro cuerpo, que no esta culturalmente acostumbrado a
este tipo de comunicación sensorial, deberá aprender a
hacerlo desarrollando la percepción de las sensaciones
eróticas, y aprendiendo técnicas de seducción.
Los elementos que intervienen en el lenguaje del erotismo
incluye todos los sentidos: la vista, el tacto, el oído, el
olfato, el gusto.
La vista es el sentido mas importante
para desencadenar el deseo sexual en el varón, pero hay elementos
básicos de seducción que ingresan por este sentido que son
importantes para los dos sexos.
La mirada, la sonrisa, las actitudes corporales, los comportamientos
que adopta la persona que seduce para halagar a la otra, la
ornamentación del escenario erótico, son todos elementos
de seducción fundamentales para el varón y la mujer.
El juego de las miradas es el desencadenante básico que mas
provoca la inicial atracción en ambos sexos. Aquello que se
muestra sugerentemente, un escote, una abertura en la falda,
sonrisas sutiles y prometedoras, ingresan por este sentido
desencadenado una cascada de sensaciones y emociones.
Y no nos debemos olvidar de ornamentar el escenario del amor
con sutilezas en el ambiente que nos inviten a soñar: velas,
luces tenues, flores, texturas y colores agradables. Las
imágenes agradables que ingresan a nuestro cerebro nos ayudan
a liberar endorfinas y a despertar nuestras fantasías eróticas
haciéndonos sentir mas sensuales.
El tacto es uno de los sentidos mas importantes
de comunicación erótica, especialmente para la mujer.
Varones y mujeres deberíamos aprender a utilizarlo como
fuente de comunicación para dar y recibir placer sensual.
El beso y la caricia son practicas que deberían ser
revalorizadas, ya que abren la principal puerta de entrada
a la intimidad de la pareja. Generalmente en nuestra cultura
están olvidadas por quienes están acostumbrados a practicar
una sexualidad rápida, coito centrista, y falocentrica,
limitando el placer del encuentro sexual solo en los genitales.
Las caricias son elementos fundamentales para la excitación
erótica femenina, ya que las mujeres somos mas sensibles al
tacto por tener la piel mas fina y con mas sensores al dolor,
la temperatura, y el peso.
La hormona femenina ocitocina, hace diez veces mas sensibles
a los receptores de la piel de la mujer programados para
percibir los pequeños estímulos, como las caricias. El varón
desarrollo una piel mas gruesa y ligeramente mas insensible.
Estas diferencias biológicas debían responder a la adaptación
de las funciones del varón y la mujer al inicio de su vida
en común. La mujer debía tener la piel mas sensible para
registrar e interpretar mejor las necesidades de calor de
su cría, mientras el varón debía estar mas apto para enfrentar
terrenos áridos al aventurarse a las necesidades de supervivencia
de la época, como la caza. No nos olvidemos que aunque ahora
las diferencias de genero han sido culturalmente cambiadas,
la especie humana conserva una memoria de aspectos primitivos
inscripta en sus genes que ha sido transmitida a lo largo
de las generaciones que debemos reconocer y también respetar.
La ocitocina, llamada también hormona del apego o del cariño,
aumenta su liberación en situaciones de placer. Esta demostrado
que su máxima liberación se obtiene cuando recibe el estimulo
físico de las caricias.
El beso, es un componente central del erotismo femenino
y masculino. El beso es el principal contacto con el cuerpo
de la persona deseada y pone el sello de entrada a la intimidad
corporal y afectiva. Es una practica que muchas veces no se
realiza en los encuentros sexuales cuando la pareja tiene
algún compromiso con su intimidad afectiva.
Un beso causa una explosiva reacción hormonal además de
la afectiva, debido a la liberación de un “push” de endorfinas,
neurotransmisor responsable de la sensación de placer.
El beso es el punto de partida a la excitación sexual cuando
el contacto entre los amantes despierta las sensaciones adecuadas
a sus expectativas.
Las distintas formas de besar nos anticipan en nuestro imaginario
erótico las fantasías sexuales que inundaran el prometedor
encuentro. Un beso suave y sutil, un beso apasionado, un beso
tímido, nos muestran diferentes formas de ingresar al escenario
del amor.
El oído es un sentido privilegiado a
la hora de seducir, el uso de palabras sugerentes envueltas
en un tono de vos que lo promete todo.
Es muy importante el uso de palabras de connotación erótica
entre los miembros de la pareja durante el encuentro sexual
. Esta practica se comporta como un recurso que tiene una
doble función: potencia la excitación de los amantes,
y ayuda a distraer al “distractor”. Esto significa
que cuando un pensamiento intruso de temor o preocupación
se adueña de la situación, el lenguaje verbal erótico utilizado
durante todo el tiempo del encuentro erótico evita la distracción.
Muchas veces el temor a perder la ereccion, o a demorarse
mucho para llegar al orgasmo, o a tantas otras cosas que pensamos
involuntariamente nos provoca un transitorio o permanente
alejamiento de la escena sexual.
La pareja puede utilizar palabras de connotación sexual referidas
al otro, o a como se siente, o interpretar un historia. Todo
es valido si hay consentimiento mutuo y si la finalidad es
potenciar la excitación de los dos.
El olfato es un sentido elemental a
la hora de incentivar la excitación en ambos miembros de la
pareja. Los olores sexuales propios de la pareja estimulan
y potencian el deseo sexual a través de un mecanismo neuroquimico
relacionado con las feromonas. Estas moléculas volátiles
se vehiculizan por el aire impactándose en los receptores
olfativos ubicados dentro de la nariz.
Constantemente recibimos diferentes feromonas provenientes
de las personas que se encuentran a nuestro alrededor, hasta
que llega a nosotros el aroma de la persona adecuada provocando
una inquietud nasal (que no registramos en forma racional
no conciente) al ser detectadas por las células nerviosas
del órgano vomeronasal ubicado en el septo nasal. Este
exquisito mecanismo neuroquimico es uno de los mas importantes
determinantes de la atracción eroticosexual.
El gusto también influye positivamente en la
exacerbación de la tensión erótica y el placer sensual.
El gusto de la piel de la persona amada, así como el enriquecer
el juego sensual utilizando otros elementos que tienen una
fuerte connotación con el erotismo como: chocolate, frutillas,
etc.
La creatividad, el juego, el humor, y las fantasías son los
ingredientes indispensables que no deben faltar en un encuentro
sensual y sexual para que resulte enriquecedor y placentero
para ambos miembros de la pareja.
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