
SOBRE LA MEDICACION PARA DISFUNCION ERECTIL
Dr. Gerardo Giménez Ramirez
En los albores del siglo XXI, hemos visto cómo las
ciencias médicas y la industria farmacéutica
han aumentado su interés en la sexualidad humana,
sobre todo en la del varón. Todo gracias a la famosa
“pastillita azul” que marcó pauta en
el mundo entero. Así como se puede hablar del “antes
y después” de la píldora anticonceptiva,
también se puede decir del sildenafil (nombre del
componente que tiene la primera tableta para tratamiento
de la disfunción eréctil). Ello sexualmente
hablando.
Tanto se ha dicho sobre esta medicación oral, que
ahora cuenta con tres componentes para el manejo de las
fallas de erección: sildenafil, tadalafil, y vardenafil.
Es hora de empezar a corregir todos esos errores de concepto
y tumbar los mitos que se han tejido ante esta alternativa
terapéutica.
¿Qué se persigue
al indicar estas tabletas?
Definiendo Disfunción Eréctil como “la
incapacidad permanente de lograr y/o mantener una erección
suficiente para un buen desempeño sexual”,
la indicación de las tabletas con efecto erectogénico
es adecuada. La meta de tratamiento es recuperar ese componente
faltante de la fase de excitación del varón.
Eso sí, toda erección no implica excitación.
Si se busca a manera de obligación por ese paradigma
masculino de “tener que” satisfacer totalmente
a su pareja, y que todo depende de un pene funcional (o
sea, que se erecte), la rigidez es vital para poder tener
un excelente desempeño sexual. Y el mecanismo de
acción de estos fármacos es la vasodilatación
de las arterias del pene, permitiendo el llenado y aumento
de presión intrapeniana adecuados para que se produzca
una erección.
Debo aclarar que debe haber una causa orgánica o
peniana de base. Las causas psicológicas tienen otro
enfoque y otra terapia, así como cuando las fallas
eréctiles tienen causas sexológicas.
Estos fármacos no provocan excitación sexual,
sólo la complementan al aportar con su efecto la
rigidez peniana. Es necesario hacer hincapié en este
aparte pues muchas mujeres reclaman siempre a sus parejas
que “se excitan por la pastilla” y no por ellas.
Estas tabletas acercan la respuesta sexual a la espontaneidad.
Si hay deseo, el medicamento hace efecto. Y esas “ganas”
las despierta, nada más y nada menos, que su pareja.
Tampoco proporcionan más tiempo para quienes eyaculan
rápido.
Su efecto puede verse interferido por la ansiedad que ocasionan
los encuentros sexuales y los bajos niveles de testosterona
(principal hormona sexual masculina). Estos factores deben
tratarse, controlarse y estabilizarse para optimizar los
beneficios de estos fármacos.
Efectos Adversos
Como todo fármaco, por ser una sustancia química
ajena al organismo, sintetizada en laboratorios, y puede
producir reacciones adversas. En el caso de estos componentes,
comparten algunas de estas: Dolor de cabeza, enrojecimiento
y sensación de calor en la cara, epigastralgia, mareos,
rinitis, y mareos. Los estudios han demostrado que se presentan
en muy bajo porcentaje, hasta en 11% de los hombres tratados.
Estos efectos secundarios son bien tolerados y, a medida
que se usa continuamente el medicamento, tienden a desaparecer.
Sildenafil puede producir alteración en la visión
de los colores – no sólo en el azul como generalmente
se dice -, y tadalafil puede producir dolor en la zona baja
de la espalda (llámese lumbar) y puede irradiarse
a los miembros inferiores. Se ha descrito que vardenafil
es más selectivo en el sitio de acción y no
produce tantos efectos secundarios.
Es muy común escuchar versiones acerca de las muertes
de hombres que estaban tomando estas tabletas, especialmente
por infartos al miocardio y por la primera que salió
al mercado. Si la idea es resolver un problema, no se debe
crear otro, mucho menos uno que no se pueda revertir por
no tener solución. Es necesario saber que sildenafil,
el primero en desarrollarse, se estaba ensayando para cardiopatías
isquémicas (afectación del corazón
que puede llevar al infarto) y no para disfunción
eréctil. Se desvió su uso en vista de que
mejoraba las erecciones de los pacientes y propiciaba el
esfuerzo que desencadenaba el dolor torácico producto
de la isquemia cardíaca. Todo hombre que necesite
esta medicación debe haberse evaluado previamente
con un médico, quien es el único que puede
indicársela.
Contraindicaciones
Hay enfermedades o tratamientos que contraindican el uso
de estos fármacos. Es por ello que haré hincapié
una y otra vez en que estos medicamentos sólo deben
ser indicados por médicos, sobre todo los especialistas.
Enumero a continuación las afecciones que no son
compatibles con el uso de estos medicamentos:
-
Glaucoma,
-
Retinitis pigmentaria,
-
Enfermedad isquémica no arterítica
del nervio óptico,
-
Policitemia vera,
-
Enfermedades hepáticas severas,
-
Cardiopatías severas.
En cuanto a medicamentos que pueden interactuar con las
tabletas para disfunción eréctil, tenemos:
-
Nitratos y nitritos,
-
Imidazoles,
-
Eritromicina,
-
a-Bloqueantes, y
-
Antirretrovirales.
A esta lista, agregaría la principal
contraindicación válida para quienes presentan
o no factores de los anteriormente enumerados:
-
Automedicación (esto incluye
las recomendaciones de familiares, amigos, auxiliar de
farmacia, y hasta el brujo).
Tratamiento Integral
El tratamiento farmacológico debe acompañarse
de terapia sexual, terapia de pareja y psicoterapia, así
como de la intervención de otros especialistas para
proporcionar una salud total además de la sexual.
En la consulta de Sexología Médica que llevo
a cabo en el Hospital Universitario de Caracas, el 70% de
los pacientes con disfunción eréctil presentan
una causa mixta, es decir, factores orgánicos combinados
con psicológicos y/o sexológicos. Esto es
entendible debido a la gran preocupación de los hombres
sobre su desempeño sexual, autoexigencias y exigencias
de la pareja en el ámbito sexual, el monitoreo y
evaluación que ellos mismos – y muchas veces
sus parejas – hacen sobre el desenvolvimiento del
intercambio sexual, la afectación de la sexualidad
de ambos y/o la de su pareja, discordia de pareja por las
dificultades sexuales, y la génesis de disfunciones
sexuales de novo en uno o ambos miembros de la pareja. En
sí, es el espectro en que toda disfunción
sexual, masculina o femenina, ejerce efectos.
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