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ORGASMO FEMENINO: ¿UNA QUIMERA INALCANZABLE?
Dr. Gerardo Giménez Ramirez.
Una de las principales inquietudes de una
relación de pareja lo constituye una de las fases de la respuesta
sexual femenina: El Orgasmo. Yendo más allá, se pretende
el logro de algo de lo que no se tiene noción de lo que es.
Muchas mujeres no lo han sentido y muchos hombres ni siquiera
saben si ellas lo han alcanzado. Entonces, ¿por qué no comenzar
definiendo lo que es un Orgasmo?
Me quieren y no saben que soy
Debo reconocer que he asumido uno de los
retos más interesantes y arduos para los especialistas e investigadores
de la sexualidad humana. Cada individuo tiene su propio concepto
y vivencia de lo que es un orgasmo. Si hacemos una encuesta,
todo se orientaría a “lo máximo”, “lo más rico”,
o sencillamente “algo indescriptible”.
Orgasmo Físico
La sensación del pico más alto de placer
y tensión sensual, aparentemente, no podrá tener el término
adecuado para poder caracterizarle. puedo comenzar diciendo
que es la cuarta fase del ciclo o respuesta sexual humana
que el Dr. William Masters y la Lic. Virginia Johnson1
describieron en los 1960’s a través de estudios observacionales
en grandes grupos de hembras y varones. En el caso de la mujer,
los eventos fisiológicos (es decir, del funcionamiento sano)
que se suceden son: contracciones espasmódicas e involuntarias
de la musculatura del piso pélvico – en especial del
músculo constrictor de la vagina –, movimientos tónico-clónicos
del cuerpo parecidos a los de una convulsión, la necesidad
de profundizar e intensificar la penetración, movimientos
de cadera, aferramiento al cuerpo masculino, y aumento de
la estimulación y contacto físico. Todo ello es acompañado
por una frecuencia de hasta 40 respiraciones por minuto y
180 latidos por minuto, aumento de la presión arterial de
hasta 100 mmHg en la sistólica y 50 mmHg en la diastólica
sobre sus valores normales, rubor sexual, perspiración, y
contracciones anales espasmódicas. Toda esta reacción física
es lo que conlleva a su definición fisiológica como
la liberación brusca de la miotonía y vasocongestión acumuladas
en las fases precedentes de excitación y meseta2.
Lou Paget, lo denomina como Fisioplacer3.
Orgasmo Psicológico
Ahora me enfrento a lo que pudiese ser lo
más difícil de definir y es el gran placer que embarga al
cuerpo y nos aporta ese bienestar y éxtasis sexual. Lo asemejo
al alivio que se siente luego de haber sufrido un fuerte estrés
o ansiedad. Vamos a una cima bajo un estado de gran tensión
hasta lo máximo para luego, una vez alcanzada, explotar y
sentir esa calma y paz que nos hace relajarnos física y mentalmente.
Es sentir satisfecha una gran necesidad. En estos días, una
señora me lo definió como “morir por un instante”.
Nada mal, sobre todo si vamos al paraíso una vez culmina nuestra
vida. Considerando lo anteriormente expuesto, la definición
psicológica contempla la percepción del pico de reacción
fisiológica en forma de sensaciones placenteras. Es la
percepción del cerebro que hasta ahora no tiene ninguna manifestación
visible ni medible. En sí, el psicoplacer. Así como
placentero, es subjetivo. Es necesario destacar que el placer
del orgasmo también tiene sus bemoles. Varía de acuerdo a
las circunstancias y la pareja (llamado ideoplacer).
Lo que si no varía es la sensación de relajación total (no
se piensa en nada si se está envuelto en los albores del intenso
placer del orgasmo) por las endorfinas que se producen en
esta fase de la respuesta sexual que nos liberan de las tensiones
acumuladas en el día y propician el sueño. Por ello es también
definido como “un calor que nos invade todo el cuerpo”.
Y eso es lo que sentimos cuando hacemos una relajación muscular
bien guiada. Generalmente se malinterpreta este estado psicofísico
como una pérdida de energía o agotamiento. Lo importante es
como un orgasmo mejora el humor y los ánimos, generando bienestar
expresado en alegría o armonía.
Orgasmo Social
La interacción sexual se da con una pareja
(socioplacer) con la cual hemos establecido una relación
(pareja estable o pareja sexual). Esto determina lo social
de la sexualidad y da una definición al orgasmo desde este
punto de vista: es el bienestar, equilibrio emocional
y relajación logrados luego de cada descarga orgásmica que
favorecen la realización del individuo y de la pareja, con
el consiguiente ajuste personal e interpersonal. Esto
se refleja en un estado familiar, social y laboral saludable.
El ejercicio de la función sexual y su orgasmo se constituyen
como la forma más profunda, íntima e intensa de comunicación
que pueda existir entre los seres humanos. Sin hablar y sólo
con sentir, y más si lleva implícito un sentimiento o afecto
(como diría Arjona en su canción Mi primera vez: “tuve
sexo mil veces pero nunca hice el amor”). El orgasmo por
sí mismo tiene un efecto de acercamiento de ambos miembros
de la pareja que lo experimente. Es muy común escuchar que
los problemas de pareja se resuelven en la cama. El postcoito
es el momento ideal para las expresiones de amor y del significado
que se le puede dar a la sexualidad. Para muchos, es la pauta
a seguir para la reconciliación ideal.
¿Qué tomar en cuenta sobre el Clímax Sexual?
En lo que respecta a la obtención del orgasmo
femenino, hay que entender la función sexual de la mujer.
Ellas siempre se sienten incomprendidas por sus parejas en
muchos aspectos de la relación de pareja. Lo sexual no escapa
de este proceso. Nuestros cuerpos y cerebros se diferencian
sexualmente. Hasta la enseñanza y aprendizaje sexual son diferentes
para hombres y mujeres. Aunque la respuesta sexual humana
tiene las mismas fases para ambos sexos, lo anteriormente
expuesto hace de su engranaje un proceso complejo e interesante.
Consideremos algunos aspectos relevantes:
- La lubricación vaginal aparece a los 30 segundos
aproximadamente de iniciarse la activación sexual
pero esto no determina que la mujer está lo suficientemente
excitada.
- La estimulación sexual durante el precoito (preámbulo,
previo, juego amoroso, calentamiento) determinará un incremento
en la tensión sexual que, una vez alcanzado un nivel que
sólo la mujer siente, se hace óptimo para iniciar la penetración
vaginal.
- Muchas mujeres desconocen la anatomía y fisiología de
sus genitales y, por lo tanto, quieren conseguir algo
que nunca han sentido. Ignoran la vía y el método para
obtener el orgasmo.
- Al autoestimularse, se hace más común la manipulación
del clítoris (el pequeño gigante de las mujeres)
y muchas le combinan con autopenetración digital de la
vagina y toques y caricias en otras zonas – erógenas
o no – del cuerpo. Esto también facilita el conocimiento
de su respuesta sexual completa.
- Durante la penetración vaginal del pene, el miembro
masculino tracciona los labios menores de la vulva que,
al darle un capuchón o prepucio al clítoris, estimula
el glande de este órgano femenino. El pene no lo fricciona
o roza pero lo estimula de manera indirecta (hasta cuando
la cadera masculina choca contra los genitales externos
femeninos durante los movimientos pendulares ejecutados
durante el coito).
- Grande o pequeño, vaginal o clitorídeo, monoorgasmo,
multiorgasmo, poliorgasmo o tetánico, un orgasmo es un
orgasmo. Cada quien presenta patrones diferentes que son
considerados normales.
- La mujer siempre ha sido muy limitada en cuanto a su
función sexual y siempre ha tenido como influencia contingencias
negativas en este respecto, lo cual entorpece y hace disfuncional
su vida sexual. Ello involucra, por supuesto, no alcanzar
el orgasmo.
- Mientras el logro del orgasmo sea la meta sexual por
excelencia, no se obtendrá fácilmente. La única solución
es que la mujer se asuma como ser sexual y le quite todo
significado a la sexualidad y deje de considerarse objeto
sexual (nadie usa a nadie en una relación sexual pues
ambos disfrutan toda la interacción).
- La disfunción orgásmica – o ausencia de orgasmo
– es el diagnóstico más frecuente en las consultas
sexológicas. Sus causas son variadas, desde errores de
concepto acerca de sexualidad, ansiedad sexual, intervenciones
quirúrgicas y enfermedades hasta discordia de pareja (únicas
o mixtas).
- Se estima que sólo 30 – 35 % de las mujeres no
sufren esta patología sexual.
El enfoque de la sexualidad debe hacerse
de manera integral y muchas veces requiere de atención multidisciplinaria,
sobre todo cuando se presenta algo tan complejo como lo son
sus disfunciones.
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